Los Helados no se Derriten!

Artista: Natalia Akopow
Curadora: Vivienne Eurnekian

- organiza la licenciatura en curaduría y gestión del arte -

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Los helados, los corazones y las secuencias cromáticas que conforman la producción de Natalia Akopow parten de imágenes simples y universalmente reconocibles para construir un universo donde el color, la memoria sensible y la experiencia corporal ocupan un lugar central.

Realizadas sobre terciado de madera, con sectores en relieve y pintadas íntegramente a pincel con acrílicos, las obras establecen un diálogo entre el trabajo artesanal y una estética cercana al diseño gráfico y a la producción industrial. La precisión de los contornos, la intensidad cromática y la repetición de las formas configuran un lenguaje visual propio, donde cada pieza constituye una variación dentro de un mismo sistema.

La muestra dialoga con algunos recursos formales del Pop argentino desarrollado en torno al Instituto Di Tella durante la década de 1960, especialmente con la apropiación de imágenes provenientes de la vida cotidiana y de la cultura visual. Al mismo tiempo, la reiteración del helado podría establecer un diálogo con las célebres calabazas de Yayoi Kusama, en ambos casos, un objeto cotidiano se transforma, mediante la seriación, en el eje de un universo artístico propio y en un signo de identidad.

Las obras se sitúan en un territorio intermedio entre la pintura, el relieve y el objeto. Aunque conservan el formato tradicional del cuadro, la incorporación del volumen desplaza la imagen hacia el espacio real, generando un diálogo permanente entre la bidimensionalidad y la tridimensionalidad. Esta hibridación inscribe la producción de Akopow dentro de las prácticas del arte contemporáneo.

La frase que da título a la exposición Los helados no se derriten! funciona como una metáfora de aquello que permanece. Más que negar el paso del tiempo, propone reflexionar sobre la capacidad de conservar emociones, sensaciones y recuerdos que la memoria resignifica con los años.

Entre corazones, helados y secuencias cromáticas, Natalia Akopow construye un universo donde lo visual, lo sensorial y lo afectivo convergen, invitando al espectador a reencontrarse con el color, el sabor imaginado, la sensación del frío y aquellos recuerdos que la memoria conserva como parte de la experiencia de la infancia.

CURADURÍA: Vivienne Eurnekian